El factoring, como conjunto de servicios administrativos-financieros para la empresa, inició su desarrollo en los principales países industrializados hace más de 25 años. Aunque en España comienza a utilizarse al mismo tiempo que en el resto de Europa, es a mediados de la década de los 80 cuando se sienta las bases de su definitiva presencia en el mercado nacional.
Coincidiendo con la creación en 1998 de la Asociación Española de Factoring, que agrupa a todas las compañías del sector que operan en nuestro país, se produce el gran despegue del Factoring en España hasta llegar a las cifras de negocio que hoy maneja el sector y convertirse en la actualidad en una herramienta idónea, práctica y efectiva para la gestión de las empresas españolas, fundamentalmente las Pymes.
De sus ventajas para las empresas frente a otros instrumentos financieros, a los que el Factoring va desplazando, da idea su creciente volumen de utilización en España: 99.800 millones de euros en 2008 aproximadamente, lo que supone el 9,09 por ciento de nuestro Producto Interior Bruto.
El 80 por ciento de las compañías españolas que se benefician del Factoring son Pymes, lo que demuestra que el conjunto de servicios que presta se orienta a ellas fundamentalmente, sin que deje de ser, asimismo,
un instrumento válido para otro tipo de empresa de mayor tamaño e incluso multinacionales, como lo demuestra la práctica empresarial. A medida que sus ventajas son más conocidas, las Pymes acuden al Factoring no
sólo para mejorar su posición financiera y administrativa, sino su nivel de competitividad en los mercados nacionales e internacionales.